Las proyecciones optimistas sobre la reactivación del mercado inmobiliario en Chile comienzan a consolidarse. Diversos actores relevantes del sector coinciden en que, incluso en un contexto de incertidumbre económica, se están configurando condiciones favorables para un nuevo ciclo de crecimiento, especialmente en activos inmobiliarios respaldados por fundamentos reales y demanda estructural.

Así lo reflejan los recientes análisis y proyecciones recogidos por Diario Financiero, donde líderes empresariales del rubro construcción e inversión destacan que el sector estaría dejando atrás uno de sus períodos más prolongados de estancamiento.

Esta mejora en las expectativas no solo abre oportunidades para grandes inversionistas institucionales, sino también para inversionistas retail que buscan alternativas seguras y rentables, especialmente a través de instrumentos respaldados por bienes raíces.

Un punto de inflexión para la construcción y la inversión inmobiliaria

Fernando Echeverría, presidente de Echeverría Izquierdo S.A. y ex presidente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), afirmó en entrevista con el DF que las proyecciones de crecimiento de la inversión en construcción para este año —estimadas en torno al 2,2%— marcan “un punto de inflexión positivo” para el sector, luego de dos años consecutivos de cifras negativas.

Si bien el ejecutivo advierte que la recuperación será heterogénea, destaca que la inversión productiva será el principal motor, concentrando cerca del 38% del total, impulsada por proyectos de minería y energía que ya muestran una reactivación concreta. 

Este escenario, aunque más dinámico en infraestructura productiva que en vivienda, comienza a generar efectos indirectos positivos en el mercado inmobiliario, particularmente en la reducción de stocks y en la reactivación de la demanda.

Desde la perspectiva del inversionista, estas señales confirman que el sector inmobiliario se encuentra en una fase temprana de recuperación, lo que históricamente ha sido uno de los momentos más atractivos para ingresar a este tipo de activos.

Vivienda, tasas y demanda: bases para un repunte gradual

Uno de los elementos clave destacados por Echeverría es el impacto del subsidio a las tasas hipotecarias, medida que ha contribuido a dinamizar la demanda y a reducir parcialmente los inventarios de viviendas. Aunque reconoce que su alcance es limitado, el empresario subraya que esta política ha enviado una señal relevante al mercado y ha permitido comenzar a destrabar decisiones de compra postergadas.

De acuerdo con estimaciones de la CChC para 2026 se proyecta un aumento cercano al 30% en las ventas de viviendas privadas, lo que permitiría una reducción significativa del stock disponible. Este ajuste en la oferta es una condición necesaria para que la inversión inmobiliaria retome un ritmo más sostenido en el mediano plazo.

En este contexto, Camilo Bravo, asesor financiero y especialista acreditado por la Corporación para el Mercado de Valores (CAMV), señala que “el análisis del sector inmobiliario indica que el mercado está listo para un repunte en los próximos años, lo que lo vuelve especialmente atractivo para inversiones con respaldo de activos inmobiliarios”.

Inversión inmobiliaria con respaldo: una oportunidad para el inversionista retail

    El escenario descrito por los principales actores del sector refuerza la tesis de que invertir en instrumentos respaldados por bienes raíces vuelve a posicionarse como una alternativa sólida, especialmente para inversionistas retail que buscan equilibrar seguridad y rentabilidad.

    Modelos como los desarrollados por Más Que UF se alinean con este ciclo favorable, al combinar respaldo inmobiliario tangible, estructuras claras y rentabilidades competitivas. “Existen modelos diseñados para aprovechar estos ciclos de recuperación, combinando la rentabilidad de los instrumentos con la seguridad que entrega una garantía inmobiliaria real”, explica Bravo, agregando que este tipo de soluciones permite proteger el capital mientras se capturan retornos efectivos en un mercado en fase de reactivación.

    A diferencia de otros instrumentos financieros más expuestos a la volatilidad, las inversiones respaldadas por activos inmobiliarios ofrecen una base concreta de valor, lo que resulta especialmente atractivo en períodos de transición económica como el actual.

    Perspectivas de mediano plazo: un ciclo que recién comienza

      Las expectativas hacia los próximos años refuerzan este optimismo. Según las proyecciones sectoriales recogidas por Diario Financiero, la inversión en construcción podría crecer cerca de un 4,8% en 2026, con un fuerte impulso desde la inversión productiva y una recuperación gradual del segmento habitacional.

      Fernando Echeverría se muestra particularmente optimista respecto al nuevo ciclo político y económico, señalando que “el ambiente pro-inversión y las medidas económicas anunciadas van a producir un fuerte impacto en la inversión”, lo que, sumado a mejores perspectivas para el cobre y el litio, fortalecería el escenario para los activos reales.

      Para los inversionistas, este contexto confirma que el mercado inmobiliario no solo está mostrando señales de recuperación, sino que ofrece oportunidades concretas para posicionarse de manera anticipada en instrumentos respaldados por bienes raíces, capturando valor en una etapa clave del ciclo.