La persistencia de una inflación por encima del 3% durante cinco años consecutivos configura uno de los períodos más desafiantes para los inversionistas en Chile. En un entorno donde el poder adquisitivo se erosiona mes a mes, las estrategias tradicionales pierden efectividad. Frente a este panorama, los instrumentos indexados a la UF emergen como una herramienta estratégica para quienes buscan proteger y hacer crecer su patrimonio.

En Más Que UF, este escenario inflacionario no se observa solo como una amenaza, sino como una oportunidad: estructurar carteras vinculadas a la UF permite resguardar capital, maximizar el rendimiento real y mantener los retornos alineados con la evolución del costo de vida, transformando la presión inflacionaria en un activo.

Camilo Bravo, asesor y especialista acreditado por la Corporación de Mercado de Valores (CAMV), destaca que Chile está ad-portas de cerrar su quinto año consecutivo con inflación sobre 3%, lo que exige actuar con decisión. Afirma que cuando la inflación se mantiene alta por tanto tiempo, “el costo de no proteger tu patrimonio es enorme”, y que en este contexto no es momento de quedarse quieto, sino de capitalizar la volatilidad de la UF mediante instrumentos ligados a este activo.

La inflación en niveles altos: el período más extenso sobre la meta del Banco Central

Según datos publicados por el Diario Financiero, Chile se prepara para cerrar su quinto año consecutivo con inflación sobre el 3%, completando 55 meses seguidos por encima de la meta fijada por el Banco Central. Esta racha supera ampliamente el ciclo anterior más prolongado —entre 2014 y 2016— que alcanzó solo 32 meses.

De acuerdo con el sondeo Consensus Forecast de noviembre, que consultó a 24 entidades nacionales e internacionales, la inflación anual llegaría a 3,8% en diciembre, aún lejos del objetivo del instituto emisor. Algunas firmas como Morgan Stanley, Moody’s Analytics, Oxford Economics y UBS proyectan que la inflación se mantendrá en torno a 4% hasta fines de 2025, consolidando un escenario donde los precios continúan presionados.

Factores que explican una inflación “pegajosa”: tarifas, tipo de cambio y costos

El Diario Financiero detalla que este ciclo inflacionario tiene raíces profundas vinculadas a los efectos pandémicos. Los retiros de fondos de pensiones y los apoyos fiscales elevaron la liquidez y estimularon un consumo que llevó la inflación a su peak de 14,1% en agosto de 2022.

Pese a la política monetaria contractiva que elevó la tasa a 11,25%, el proceso de normalización ha sido más lento de lo esperado. Entre los elementos que siguen presionando los precios destacan:

  • Descongelamiento de tarifas eléctricas, que comenzó en 2024.
  • Tipo de cambio elevado, encareciendo productos importados.
  • Aumento de costos laborales.

Recién en octubre, la inflación anual bajó del 4%, marcando un paso en la “última milla”, pero sin asegurar una convergencia inmediata.

¿Cuándo volverá la inflación a 3%? El esperado “respiro” hacia 2026

El Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre prevé que la convergencia hacia el 3% se alcanzará recién en el tercer trimestre de 2026. Algunos analistas, sin embargo, proyectan que podría lograrse durante los primeros meses de 2026, siempre que no existan nuevos shocks.

El Consensus Forecast anticipa un IPC de 3,1% entre febrero y mayo de 2026, un aumento a 3,5% en junio y un retorno puntual al 3% en julio.

El sondeo además mantuvo su proyección de crecimiento del PIB en 2,4% para este año, con expectativas de expansión del 2,2% en 2026 y 2,3% en 2027.

Por qué la UF es estratégica en un escenario de inflación persistente

Ante un ciclo inflacionario prolongado como el que describe el Diario Financiero, los instrumentos vinculados a la UF se vuelven fundamentales para cualquier estrategia moderna de inversión. La indexación inflacionaria permite:

Proteger el capital del alza de precios: la UF replica el movimiento del IPC, evitando que el poder adquisitivo del capital invertido se deteriore.

Mejorar rentabilidades reales: al combinar protección inflacionaria con retornos propios del instrumento, se genera un rendimiento superior al de inversiones nominales.

Construir carteras más resilientes: en Más Que UF es posible estructurar portafolios diseñados para capitalizar la inflación, no solo cubrirse de ella.

En esta línea, Camilo Bravo enfatiza que “en momentos inflacionarios altos es cuando el inversionista debe capitalizar a través de instrumentos que sigan la inflación, y en Chile tenemos la UF”. Agrega que con Más Que UF es posible eliminar el riesgo inflacionario y acceder a un vehículo que ofrece alta rentabilidad sin exponerse al riesgo de mercado, especialmente relevante dada la volatilidad reciente.

Esta no es solo una estrategia defensiva: es una apuesta activa para transformar la inflación en un motor de retornos reales, especialmente relevante cuando la convergencia a la meta aún se ve lejana.